Iban en el barco y llegaron los piratas. Uno de ellos era en verdad Johny Depp.
– Hollywood no me pagó lo que debía y debo recuperarlo ¿Ustedes vieron Piratas del Caribe?
– No – le respondieron. A las chicas se les caía la baba.
Johny dijo: –Entonces no tengo nada que hacer aquí, pero, ya que estamos, entrégenme mil dólares y una mujer, o los mato a todos.
Las chicas se ilusionaron, pero alguna más realista preguntó:
– ¿Y para qué quieres una mujer, Johny?
Él señaló a un petiso feo y baboso.
– Es para Robert, el único heterosexual de la tripulación.
Las chicas se miraron entre sí. Una dio un paso al frente.
– Voy yo.
– ¿Te parece, Mariana?
– Sí, me enamoré, nomás.







